El rey de Tartessos es un gobernante sabio, pacífico y bondadoso, un juez ecuánime, un gran estratega y un desastre en la cocina según dice su esposa.
Custodia las 7 leyes, escritas en versos más o menos endecasílabos, y las interpreta o modifica en ocasiones según las conveniencias, pues como dice un viejo refrán tartessio: "el que hace la ley, hace la trampa".
Sus vecinos fenicios tratarán de arrebatarle el secreto de la Ruta del Estaño, en el que se apoya gran parte de la riqueza y el poder de su reino, pero la astucia del rey mantendrá siempre a salvo este tesoro.
Argantonio tiene 120 años, aunque no aparenta más de 110. Muchos lo consideran inmortal, una especie de dios, a lo que él suele replicar: "Los dioses no deberíamos padecer de ciática".
La esposa de Argantonio es una mujer "demasiado moderna para su época", segun dice su marido, al que ella suele llamar "pichoncito" incluso en las recepciones oficiales, y es que para Anarkia el protocolo
consiste en poner almohadones en las sillas y repartir zapatillas entre los invitados para que estén más cómodos.
Gran defensora de los derechos de la mujer, de la protección del medio ambiente, de la abolición de la esclavitud y de otras muy diversas causas sociales, toda ella es una especie de ONG extravagante y alocada.
Cuando el monarca huye de sus críticas, ella suele exclamar: "Si las mujeres gobernásemos, otro gallo cantaría", a lo que el rey responde: "No, cantarían las gallinas".
Argentina es una bella joven valerosa y rebelde lo que ocasiona continuos conflictos con su padre que siempre acaba castigándola sin postre o encerrada en su cuarto, claro que ella escapa saltando por
los tejados sin demasiada dificultad.
Es como la bella y la bestia, todo en uno. Con una falcata en la mano puede hacer frente a una docena de guerreros y salir victoriosa, pero a la luz de la luna enamoraría a un comerciante fenicio hasta
convencerlo para vender su mercancía a mitad de precio, y os juro que lo del comerciante fenicio es mucho más dificil que lo de la docena de guerreros.





El ladrón más famoso de Tartessos se llama Nórax y es un joven y apuesto pícaro criado en las calles, o más bien en los tejados de la ciudad. Es capaz de colarse por cualquier rendija, y no hay templo o
palacio que se le resista.
La guardia real siempre le va a la zaga y en particular el capitán Anteo, rudo mercenario griego con el que Nórax compite por el amor de la princesa Argentina.
Guapo mozo, siempre lleva detrás una nube de muchachitas suspirando por sus besos. Esto provoca los celos de la princesa que suele pagarle con la misma moneda.